La verdad es que hacía días que tenía intención de escribir esta entrada, pero por una cosa u otra no ha sido posible hasta ahora.
El pasado sábado, último día de nuestra estancia en Colorado Springs, hacia el mediodía pudimos observar un fino hilo de humo negro en las colinas cercanas a la ciudad. En ese momento comenté con nuestros expedicionarios que los bomberos debían controlar eso rápido, porque existía el riesgo de que se extendiese muy rápido. Nos fuimos a comer, y al salir del restaurante el hilo se había convertido en una auténtica columna, propia de un importante incendio forestal. En ese momento tomamos esta foto:
La cosa no pintaba muy bien y enseguida los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco de la noticia. Sin embargo, cuando nos fuimos a la mañana siguiente el humo apenas era visible y el incendio parecía encontrarse bajo control. Para sorpresa nuestra, al día siguiente de nuestro regreso a casa nos informaron de que el incendio se había reactivado y se encontraba totalmente fuera de control. El resultado ha sido bastante devastador, con más de 300 casas quemadas y algunas personas fallecidas. A nivel particular, nos impactó mucho saber que nuestros amigos Susi y Kevin habían debido desalojar su casa, al igual que los residentes en los terrenos de la Air Force Academy, donde se había desarrollado el campus.
Por desgracia, estamos acostumbrados a los incendios forestales en nuestro país, aunque en estos momentos las noticias vienen encabezadas por uno de proporciones descomunales cerca de Valencia. Se hace difícil encontrar palabras cuando uno se enfrenta a la fuerza de una naturaleza incontrolable. Lo único que podemos hacer en estos momentos es lanzar un mensaje de ánimo a nuestros amigos de Colorado Springs y a la gente de Valencia.
El pasado sábado, último día de nuestra estancia en Colorado Springs, hacia el mediodía pudimos observar un fino hilo de humo negro en las colinas cercanas a la ciudad. En ese momento comenté con nuestros expedicionarios que los bomberos debían controlar eso rápido, porque existía el riesgo de que se extendiese muy rápido. Nos fuimos a comer, y al salir del restaurante el hilo se había convertido en una auténtica columna, propia de un importante incendio forestal. En ese momento tomamos esta foto:
La cosa no pintaba muy bien y enseguida los medios de comunicación comenzaron a hacerse eco de la noticia. Sin embargo, cuando nos fuimos a la mañana siguiente el humo apenas era visible y el incendio parecía encontrarse bajo control. Para sorpresa nuestra, al día siguiente de nuestro regreso a casa nos informaron de que el incendio se había reactivado y se encontraba totalmente fuera de control. El resultado ha sido bastante devastador, con más de 300 casas quemadas y algunas personas fallecidas. A nivel particular, nos impactó mucho saber que nuestros amigos Susi y Kevin habían debido desalojar su casa, al igual que los residentes en los terrenos de la Air Force Academy, donde se había desarrollado el campus.
Por desgracia, estamos acostumbrados a los incendios forestales en nuestro país, aunque en estos momentos las noticias vienen encabezadas por uno de proporciones descomunales cerca de Valencia. Se hace difícil encontrar palabras cuando uno se enfrenta a la fuerza de una naturaleza incontrolable. Lo único que podemos hacer en estos momentos es lanzar un mensaje de ánimo a nuestros amigos de Colorado Springs y a la gente de Valencia.