domingo, 12 de agosto de 2012

Por fin es viernes! ... Aunque sea domingo

Comencé a escribir esta crónica el viernes, pero el alargamiento de las ultimas jornadas me impidió acabarla, de manera que me pongo a escribir a una hora temprana, con el convencimiento de que al esto de mi familia todavía le queda un buen rato antes de despertar.
Quedó en el tintero de la crónica del jueves el relato de un acontecimiento que, sin duda alguna, pasará a los anales de Kids on Ice. En efecto, honrando la palabra dada un año atrás, y demostrando así de nuevo que es un perfecto caballero, el padre de uno de los jugadores se presentó en Unna con un estupendo (¡y fresco!) bonito del Norte, que fue debidamente cocinado por él mismo en las instalaciones del hotel donde muchos nos alojábamos. Posteriormente, el bicho fue degustado en compañía de los propietarios del hotel y su cuñada, acompañado de unos vinos catalanes y postres alemanes con un toque de "alcoholazo" en palabras de una de las presentes.
No dispongo de material fotográfico para inmortalizar el evento en este blog, porque "la cena del bonito" coincidió con el "simposio semanal de entrenadores" de Kids on Ice, en el que cenamos todos juntos para intercambiar anécdotas y, sobre todo, criticar a los jugadores... Puedo dar fe, eso sí, que al regresar al hotel me encontré con un ambiente de franca camaradería entre los huéspedes y los anfitriones. Todos ellos, unidos por un fraternal abrazo, cantaban alegremente la conocida tonada alemana "Laterne, Laterne", liderados por la potente voz de barítono de nuestro cocinero y bien secundado por la mezzo-soprano de la cuñada. Por un momento temí que la cosa derivara hacia el "Clavelitos", por lo que alegando mis responsabilidades deportivas me escabullí hacia mi habitación, mientras el grupo decidía escribirle una carta conjunta a la Sra. Merkel.
Desde el punto de vista deportivo, el viernes estuvo caracterizado por una serie de "ejercicios cuarteleros", cuya finalidad principal era la de recordar al grupo que la disciplina es un elemento básico en cualquier campus y en cualquier deporte de equipo. Habíamos tenido conocimiento de algunos sucesos tontos pero que exigían intervención, y los entrenadores hubimos de recurrir a la mano dura que habíamos procurado evitar durante la semana. Cabe señalar que el grupo ibérico no tuvo parte en esos sucesos, pero ya se sabe que en el hockey rige aquello de "ganamos juntos, perdemos juntos, sufrimos juntos", etc.
También aprovechamos un tiempo muerto por la tarde del viernes para hacer una foto de grupo en el exterior de la pista de hielo...

... antes de que diese comienzo la tradicional barbacoa, durante la cual los nuestros una vez más demostraron sus dotes negociadoras para conseguir las mejores salchichas, filetes de cerdo o chucherías, según el gusto de cada cual. Este año el tiempo acompañó estupendamente, y todo el mundo pudo comer afuera.

Si bien la jornada del viernes acabó con los jugadores en sus habitaciones a hora temprana, porque había que hacer las maletas y descansar para el ultimo día, algunos adultos acompañantes tuvieron la oportunidad de "pisar hielo" por la noche. La organización de Kids on Ice amablemente cedió la pista durante una hora para que los padres y madres ibéricos emulasen a sus vástagos, y desde luego que aprovecharon el tiempo. Tengo entendido que incluso se anunció el posible fichaje de un padre donostiarra por el equipo de Pamplona... si bien los ojeadores de Madrid también mostraron interés por adquirir a la "joven promesa". Ya se sabe, en tiempos de competición internacional el mercado de jugadores anda revuelto...
Y por fin llegamos al sábado, ultimo día del campus, que se dedica exclusivamente a jugar un partido de exhibición y repartir los diplomas a los jugadores. En el grupo de los pequeños, el papel de nuestros representantes fue destacado, hinchándose a meter goles y a celebrarlos adecuadamente. En el grupo de los mayores, la victoria del equipo rojo sobre el azul fue incontestable, también con un gran protagonismo de "die Spanier". En honor a la verdad hay que decir también que el equipo azul había perdido a tres valiosos jugadores, quienes habían tenido que partir de viaje temprano por la mañana. En cualquier caso, todo el mundo acabó con una sonrisa en la boca, que era de lo que se trataba.
El momento de las despedidas fue una nueva oportunidad que los "mayores" comienzan a andar con las hormonas tontas. Me fijé en como se despedían los más pequeños y eso era a lo que estaba acostumbrado. San embargo, al ver los abrazos, achuchones y alguna que otra lagrimilla que se escapaba subrepticiamente me dí cuenta de que siguen creciendo y que habrá que irse adaptando a las nuevas épocas que se nos vienen encima. ¿Me creéis un exagerado? Mirad las dedicatorias que se han escrito mutuamente en las camisetas de entrenamiento...
Ahora toca, en primer lugar, descansar y recuperarse bien. Estos campus exigen mucho a los jugadores, tanto física como mentalmente. Nada más subirse al coche, nuestro hijo Pablo estuvo durmiendo durante cuatro horas seguidas, y tampoco protestó cuando le enviamos pronto a la cama. En segundo lugar, no estaría de más que l@s jugadores/as anotasen en un papel los puntos técnicos sobre los que más hemos insistido los entrenadores durante esta semana. De poco sirve lo aprendido durante el verano si después no lo aplicamos de forma insistente durante el invierno.
Bien, y aquí nos despedimos hasta la próxima. ¿Será Kids on Ice 2013 o quizá seremos capaces de salir al extranjero antes? El tiempo lo dirá, pero mientras tanto deseo a todos nuestros "brothers in hockey" una excelente temporada.
Sergi Giménez

Ubicación:Chalon sur Saone, Francia

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