martes, 30 de julio de 2013

Un máster de relaciones internacionales

Hoy ha sido día de sesión fotográfica. Por la mañana, sesión de fotos individuales, en la que cada uno ha lucido sus mejores galas y ha hecho lo posible por parecer fotogénico. Por la tarde hemos realizado la foto de grupo, en la que los porteros –esa raza de enchufados- han podido permanecer sentados, mientras que el resto de jugadores ha debido permanecer de pie o incluso encaramarse a un banco para que sus cabezas fuesen visibles.

Para “desengrasarnos” de la sesión fotográfica, en el grupo de los más pequeños hemos dedicado un rato a jugar a “curling” humano. Es difícil de explicar el funcionamiento, pero quizás esta foto sirva para ilustrarlo. La idea básica es coger velocidad y, en un momento dado, tirarse en plancha para acertar en una diana. A los jugadores les encanta, y lo cierto es que a mí también me gustaría probar.


Las hormonas siguen haciendo acto de presencia. Siguiendo el ejemplo de nuestro “hombre morado” de ayer, algunos ya han comenzado a hacer tímidos avances para explorar las posibilidades de un intercambio cultural. De momento no hay mucho más que comentar sobre el tema, pero estamos seguros de que antes de que finalice la semana más de un@ tendrá el Whatsapp de otr@. De momento, un valiente jugador alemán se ha aventurado a sentarse a la mesa ibérica durante la comida, ¡quitándole el asiento al mismísimo Aitor!

En las horas de “aprés-hockey” este año se ha montado de forma espontánea un pasatiempo bastante curioso. Ayer por la tarde la historia comenzó con un partidillo de futbol (por llamarlo de alguna manera) que es todo un clásico de este deporte: Alemania vs. España. O dicho de otra manera: los 10 jugadores ibéricos se enfrentaron a unos 30 alemanes, que les doblaban en envergadura y peso. Aún así, los nuestros se animaban mutuamente al grito de “¡estos se van a c…r!” y lindezas semejantes. Al contrario de lo que sucedió hace poco tiempo con “la Roja”, en esta ocasión el equipo teutón se impuso por un claro 3-1 antes de que la oscuridad y la falta de luz artificial aconsejasen posponer la segunda parte del partido.

Esta tarde, después de la cena, estaban todos listos para la revancha. Eso sí, el Alemania vs. España inicial se ha convertido en un Alemania vs. España vs. Hungría vs. Apátridas, todos en el mismo terreno de juego, con una sola pelota, camisetas de todos los colores y ningún árbitro. Nadie tiene la menor idea de cual ha sido el resultado, pero todos están convencidos de haber ganado. ¡Ah!, y dos de nuestros jugadores ya tienen mote futbolístico: los alemanes les han bautizado como “Puyol” y “Casillas”. ¿Quiénes son? El primero es fácil, el segundo no tanto…



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