Hoy ha sido día de sesión fotográfica. Por la mañana, sesión
de fotos individuales, en la que cada uno ha lucido sus mejores galas y ha
hecho lo posible por parecer fotogénico. Por la tarde hemos realizado la foto
de grupo, en la que los porteros –esa raza de enchufados- han podido permanecer
sentados, mientras que el resto de jugadores ha debido permanecer de pie o
incluso encaramarse a un banco para que sus cabezas fuesen visibles.
Para “desengrasarnos” de la sesión fotográfica, en el grupo
de los más pequeños hemos dedicado un rato a jugar a “curling” humano. Es difícil
de explicar el funcionamiento, pero quizás esta foto sirva para ilustrarlo. La idea
básica es coger velocidad y, en un momento dado, tirarse en plancha para acertar
en una diana. A los jugadores les encanta, y lo cierto es que a mí también me
gustaría probar.
Las hormonas siguen haciendo acto de presencia. Siguiendo el
ejemplo de nuestro “hombre morado” de ayer, algunos ya han comenzado a hacer tímidos
avances para explorar las posibilidades de un intercambio cultural. De momento
no hay mucho más que comentar sobre el tema, pero estamos seguros de que antes
de que finalice la semana más de un@ tendrá el Whatsapp de otr@. De momento, un
valiente jugador alemán se ha aventurado a sentarse a la mesa ibérica durante
la comida, ¡quitándole el asiento al mismísimo Aitor!
En las horas de “aprés-hockey” este año se ha montado de
forma espontánea un pasatiempo bastante curioso. Ayer por la tarde la historia
comenzó con un partidillo de futbol (por llamarlo de alguna manera) que es todo
un clásico de este deporte: Alemania vs. España. O dicho de otra manera: los 10
jugadores ibéricos se enfrentaron a unos 30 alemanes, que les doblaban en
envergadura y peso. Aún así, los nuestros se animaban mutuamente al grito de “¡estos
se van a c…r!” y lindezas semejantes. Al contrario de lo que sucedió hace poco
tiempo con “la Roja”, en esta ocasión el equipo teutón se impuso por un claro
3-1 antes de que la oscuridad y la falta de luz artificial aconsejasen posponer
la segunda parte del partido.
Esta tarde, después de la cena, estaban todos listos para la
revancha. Eso sí, el Alemania vs. España inicial se ha convertido en un
Alemania vs. España vs. Hungría vs. Apátridas, todos en el mismo terreno de
juego, con una sola pelota, camisetas de todos los colores y ningún árbitro. Nadie
tiene la menor idea de cual ha sido el resultado, pero todos están convencidos
de haber ganado. ¡Ah!, y dos de nuestros jugadores ya tienen mote futbolístico:
los alemanes les han bautizado como “Puyol” y “Casillas”. ¿Quiénes son? El
primero es fácil, el segundo no tanto…
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