lunes, 9 de abril de 2012

Confirmado: el tamaño NO importa




Los "jugones" están de moda. La moda iniciada por el equipo de fútbol del FC Barcelona está causando furor en muchos otros deportes, algunos tan alejados del balompié como el hockey sobre hielo. Eso de ejercer una presión tremenda ante la defensa rival mediante unos delanteros pequeñajos, casi escuchimizados, pero muy correosos y pesados, apoyados en una línea media de un nivel técnico inversamente proporcional a su estatura, parece que funciona. Por lo menos, ese es el análisis que se me ocurre ante el vendaval de juego que se ha desencadenado ante nuestros pobres Mad Dogs, que han / hemos sido apalizados por los Kloten Flyers de Suiza por un contundente 10-0. Algún acompañante ha achacado el despiste general al largo viaje en coche de esta mañana, a la novedad del torneo... pero seamos sinceros: ha salido un partido de esos tontos, tontos, en los que casi ningún jugador da pie con bola. La buena noticia es que de esos partidos siempre hay uno en cada torneo, y por lo tanto ya no debería producirse ninguna otra debacle similar en los próximos días.

El ilustre invitado ibérico de los Mad Dogs se ha medio-salvado del despiste generalizado por una pura cuestión de azar: justo durante el calentamiento previo al partido se ha descubierto que uno de sus patines estaba muy mal afilado, casi impidiéndole mantenerse derecho sobre el hielo (se ha dado un leñazo contra la valla que ha sonado en todo el estadio). Gracias a la rápida intervención de su coach personal y la extrema amabilidad del personal de la pista, el percance se ha podido solucionar mediante un afilado de urgencia (que ha quedado perfecto, por cierto), y cuando nuestro héroe ha salido al hielo el marcador ya era irrecuperable.

Eso sí, lejos de quitarle presión, eso le ha supuesto una responsabilidad añadida, porque haciendo honor a la gallardía e hidalguía hispánicas ha considerado su deber de caballero solucionar el partido por su cuenta. El problema es que apenas ha conseguido rascar un solo puck, porque el rival helvético había tomado la decisión de quedárselo para ellos... El mal humor post-partido ("nunca me habían metido un diez a cero") se ha incrementado cuando el entrenador de los Mad Dogs le ha preguntado muy amablemente si en España se utiliza el cuerpo para jugar. De nuevo el coach personal ha debido acudir al auxilio para explicar las peculiares normas anti-cargas de nuestros campeonatos, ante lo cual el gran jefe teutón ha contestado con un lacónico "pues aquí cargamos". Y se acabó la discusión.


Por la tarde todos los equipos han tenido la ocasión de participar en la "Bauer Experience", un montaje de marketing de la marca Bauer mediante el que se facilita a todos los jugadores el material que deseen para probarlo en vivo y en directo, sobre el hielo. Sticks, cascos, guantes, patines... todo lo que el cuerpo pueda desear. Los chavales se lo han pasado de miedo. La atracción estelar era una máquina que medía la velocidad de los disparos de los jugadores y claro, ahí los teníamos a todos a ver quien chutaba más fuerte.

Posteriormente se ha celebrado la ceremonia de inauguración, con desfile de banderas y equipos, discursos de bienvenida, regalos para los equipos, música a todo trapo y demás parafernalia. Este humilde cronista ha tomado un buen número de fotografías, pero al no haber dado tiempo a seleccionarlas se compromete a subir algunas mañana.

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