domingo, 4 de agosto de 2013

Bien está lo que bien acaba


¡Ahí están, los expedicionarios de esta Cruzada 2013! Algunos de ellos son "viejas glorias" curtidas en mil batallas de Kids on Ice, otros son "flamantes fichajes pagados a golpe de talonario" y otros son simples intrusos que quisieron hacerse la foto junto a "die Spanier". Esta vez costó juntarles a todos al estar en grupos diferentes, pero finalmente lo conseguimos a última hora, antes de los partidos finales...

... partidos finales en los que mis equipos azules consiguieron un meritorio empate a 4 tras ir ganando 3-0 (suena a contradicción, ¿verdad?, pero es que cometimos todos los errores imaginables como para perder) y una victoria por 6-3 sin paliativos. Desde luego que el empate no fue achacable a las tácticas propuestas por el entrenador, mientras que en la victoria tuvo mucho que ver mi habilidad para abrir y cerrar la puerta del banquillo para facilitar los cambios en vuelo.

El grupo vasco se perdió los partidos finales por problemas con el horario de su vuelo, mientras que el grupo catalán aprovechó su estancia de un día extra para tomarse unas pizzas y unos helados al estilo de los mostrados en la anterior entrada. Además, aprovechando la ausencia de aranceles aduaneros en el seno de la Unión Europea, importamos aquella tan ibérica y saludable costumbre de la "siesta de capitán general": así, nuestros amados retoños fueron enviados a su habitación hacia las 16:30 (¡ninguno protestó!!!) y a las 19:15 horas tuvimos muy serios problemas para despertarles, ya que era la hora de la cena. Marc, en concreto, estaba tan profundamente dormido que al despertar no tenía ni idea del día que era - literalmente. Se sorprendió mucho al vernos a los demás a su alrededor, ya que estaba convencido de que había transcurrido más de un día desde el final del campus. Le costó su buena hora aterrizar en la "realidad real", y nos echamos algunas risas a su costa.

La cena transcurrió muy tranquilamente en una terracita italiana, al fresco y con gran tertulia de por medio. Ya más relajados, los chavales comenzaron a rememorar anécdotas de la semana, ninguna de ellas publicable en este blog (pero preguntadles por qué se les acabó la cinta para las medias...), pero que hicieron que en más de una ocasión nos partiéramos todos de risa ante las miradas algo desaprobadoras de los otros comensales presentes. También se propusieron algunos posibles proyectos comunes para la próxima temporada, que quizás quieran compartir con sus padres. Veremos...

Hasta aquí llega la crónica de este año, con la esperanza puesta en que -a pesar de los negros augurios para nuestra economía y el futuro de nuestr@s hij@s- podamos seguir por mucho tiempo más con las Crónicas Viajeras. En todo caso, a ver si nos reencontramos en Unna 2014.


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