viernes, 29 de julio de 2011

El Hockey Es Amor...

¡Efectivamente! Nuestros chicos se van haciendo mayores, las hormonas causan estragos, y las jugadoras de hockey teutonas son bastante monillas. No es de extrañar entonces que alguno de los nuestros (¡se dice el pecado, pero no el pecador!) se ponga un poco "tontillo" cuando se le acerca "aquella" jugadora... y el cachonedo del resto del equipo es tremebundo. Lo que no sabe el resto es que a todo cerdo le llega su San Martín. Desde luego que esto es una experiencia absolutamente nueva para este pobre entrenador, pero os aseguro que es divertidísima.

Y amor es el que la han cogido los nuestros a un pobre -y buenísimo- jugador alemán, conocido por todos como "René". Resulta que el tal René no ha tenido mejor ocurrencia que hacerle una carga en toda la regla al pobre Gerard, que le ha hecho sacar hasta el primer aliento. La carga era legal y Gerard iba con la cabeza abajo, pero eso no ha impedido que toda la parroquia ibérica se indignara enormemente con el chaval alemán, quien, como decimos en Catalunya, "ha begut oli". Tras la obligatoria conjura en el banquillo, acompañada de amenazas de una muerte lenta y dolorosa, el primero en marcar el territorio ha sido Íñigo, que le ha hecho una zancadilla de padre y señor mío al amigo René. A continuación, nuestro querido Tomás, que tiene cara de no haber roto un plato jamás, también ha ido por el infortunado alemanito y le ha segado los pies ante el jolgorio español. Cuando al final el propio Telmo también ha intentado darle (un pequeño detalle: Telmo es portero...), la verdad es que a mi se me escapaba la risa, aunque he tenido que mantenerme muy serio y reñirles, claro. La cosa no ha ido a más, pero mañana aún queda un partido y ya se sabe que los alemanes planifican muy bien sus campañas bélicas.


Los niños han aprovechado la llegada de Juancar y Fernando para arrasar en la tienda, hasta el punto de que puede haber algún problema en reponer material, especialmente patines y sticks. Porque hay una cosa que está clara: si Juancar le compra unos patines a Íñigo, todos los demás niños también quieren comprarse unos, y si Telmo se prueba unas guardas de portero, los demás también. Y si de sticks se trata, ni os lo cuento.

El día de hoy se ha caracterizado, desde el punto de vista organizativo, por la tradicional barbacoa colectiva. Aunque en teoría cada jugador recibe un ticket con un número determinado de salchichas, bistecs, donuts y bebidas, rápidamente se ha montado un mercadillo para intercambiar las preferencias de cada uno. No entraremos en detalles sobre quienes han sido los mejores negociadores, pero algún listillo ha llegado a zamparse hasta cuatro bistecs de cerdo. Y otro ha sido visto con par de bolsas de chuches de más...



La jornada de hoy se ha acabado tomando unas copas de vino con la Sra. Antonia, propietaria del hotel en el que nos alejamos y gran amiga de Fernando. Si queréis más detalles, preguntadle a él...



Mañana es el último día de campus. Seguro que será triste para todos, pero si encima las hormonas andan haciendo tonterías, puede ser aún peor. Veremos.

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