Pues sí, el día de ayer se caracterizó básicamente por una administración de dosis masivas de Voltarén Gel a la mayoría de miembros de la expedición. Quien más, quien menos está acusando ya las agujetas y agarrotamientos musculares, y Pablo sigue con su esguince. Ante tal panorama, no nos quedó más remedio que dar masajes más o menos intensivos a nuestros jugadores para recuperarlos minimamente. De momento, los únicos que no han caído y aguantan como verdaderos espartanos son Íñigo, Unai y Tomás.
Desde el punto de vista deportivo, el día de ayer se caracterizó básicamente por dos cosas: en primer lugar, el grupo de "lesionados y desanimados" fue amablemente invitado por uno de los monitores a aprovechar el tiempo de forma productiva, barriendo los alrededores de la pista y limpiando el vestuario del equipo hasta sacarle las telarañas. Disciplinados ellos, cumplieron como Dios les dio a entender (ver foto).
Ahora bien, todos los afectados se sintieron profundamente heridos en su hombría de auténticos jugadores de hockey hielo ibérico, por lo que se quejaron amargamente a este entrenador en cuanto salió del hielo. Profirieron expresiones tales como "explotación de menores", "demanda judicial", "injusticia social", etc. Las quejas fueron debidamente atendidas por este reportero, quien incluso pidió a los damnificados que le mostrasen en vivo y en directo al malvado monitor que les había rebajado a tan innobles tareas. Cuando, mascando ya la inminente venganza, me mostraron alegremente al pobre monitor, le afeé de inmediato su conducto, y amablemente le pregunté la razón por la cual habían tenido que limpiar únicamente su propio vestuario y no los demás. Resultado de las quejas: les tocó limpiar también el vestuario ¡de las chicas!, lo que ya acabó de hundirles en la más profunda de las miserias.
El segundo punto álgido del día fue el ejercicio "empujar la portería", ideal para fortalecer las piernas y coger una buena postura de patinaje. Lástima que a más de uno se le atragantase la tarea, y le costase sangre sudor y alguna lágrima completar el recorrido. Las fotografías hablan por si solas. Si además al cabo de un rato se le añade alguna dificultad añadida, como puede ser un jugador metido dentro de la portería, ni os lo podéis imaginar - como veréis, Elena iba encantada, pero los que debían empujar....
Ayer por la tarde se incorporaron al campus, tras "disfrutar" de un estupendo atasco en las autopistas germanas, los padres Galarreta y Vergara. Fueron recibidos con gran alegría y alborozo, especialmente por parte de sus hijos respectivos, que no paraban de farfullar palabras como "tienda de hockey", "patines", "ganchos", "guardas de portero" y otras cosas incomprensibles.
Aprovechando que hacía sol, al final del día, durante el entrenamiento en seco hemos hecho un par de fotos de todo el grupo en el que están los españolitos. Las fotos han salido bien, al más puro estilo Stanley Cup según los propios entrenadores.
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