Nos hemos desplazado después a la pista de hielo para hacer las bolsas. Dando un último repaso al vestuario todavía han aparecido un par de "sorpresillas", entre ellas una bolsa llena de calzoncillos y calcetines convenientemente sudados y marcados con el nombre de su dueño, que no revelaremos. Interrogado sobre el tema mi hijo Pablo, no se ha mostrado excesivamente preocupado, y simplemente ha dicho "ah, sí, pero son los calzoncillos de deporte, los de marca los lleva puestos". Yo nunca he tenido de esos...
Tras tomarnos un postrer ágape en la pista a base de nuggets, escalopa y patatas fritas, nos hemos desplazado hacia al aeropuerto en "nuestra" furgoneta de transporte sanitario ("¡Hala, vamos en ambulancia!"). Tras sufrir un atasco un poco agobiante, hemos llegado sin mayores incidencias y hemos facturado una vez más nuestras queridas bolsas de hockey, esta vez con algo de ropa sudada de más.
No me extenderé en detalles sobre el recibimiento que se nos ha dispensado en el aeropuerto de Barcelona - simplemente diré que a algún@s se les notaba la necesidad de mimos maternos y paternos.
Ahora toca rememorar todas las vivencias de estos días, explicarlas con todo lujo de detalles y alguna pequeña licencia fruto de la imaginación de cada uno y... ¡comenzar a trabajarse a los padres para regresar el año próximo!

Ubicación:Barcelona
Bravo Sergi¡¡¡¡
ResponderEliminaraun sin haber ido...es como si hubiese estado alli. Cuento con la ventaja de las referencias visuales del año pasado...pero sobre todo con el regalo de tener un narrador tan habil e ingenioso.
Nos vemos¡¡¡¡
Joxan